Esta “fruta­hortaliza” originaria de américa del sur, no sólo sirve para aderezar nuestras ensaladas, también tiene magnificas propiedades cada vez más conocidas por los curiosos consumidores. Sin duda, un tallo fresco, si lo conservan, y un aspecto terso y sin manchas son condiciones indispensables para adquirirlos. Pero sólo si los compráis en temporada habrá posibilidades de conseguir tomates con algo de sabor.

Científicamente se le llama: Lycopersicum y todas las variedades tienen interesantes beneficios para nuestra salud por su alto contenido en distintos compuestos como por ejemplo:

– Sales minerales (potasio y magnesio, cloro, fosforo, calcio, azufre, magnesio, sodio, hierro, cobre, zinc, yodo, cobalto, manganeso, cromo, níquel y flúor). Vitaminas B1, B2, B5 y C.

– Es un antioxidante, contiene vitaminas K y E y Carotinoides, como el licopeno (da color) además de ser rico en agua, grasas y fibra, etc…

– Es por ello que beneficia a nuestro organismo a disminuir ciertos tipos de cáncer especialmente el de la próstata, páncreas, pulmón, colon y debido a su bajo contenido en sodio y grasas, se recomienda su uso en personas con enfermedades cardiovasculares o hipertensas.

– Alcaliniza y purifica la sangre, combate infecciones y desinflama.

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– Tiene efectos benéficos sobre el sistema inmunológico.

– Recomendado en dietas hipocalóricas.

– Su alto contenido en ácido fólico lo hace muy indicado en la dieta de mujeres embarazadas.

– No se recomienda para su consumo en personas con tendencia a formar cálculos renales o con problemas de acidez gástrica por su contenido en oxalatos. Es un laxante natural.

– Los puedes consumir maduros, y usarlos en jugos, mezclado con otras hortalizas son bastante diuréticas.

Los tomates deben guardarse siempre a temperatura ambiente. Es un fruto especialmente sensible a la refrigeración, que daña sus membranas, provoca pérdida de color, de sabor y una textura blanda y harinosa. Si los guardáis en la nevera maduros, los efectos no son tan drásticos, pero lo mejor, si ya están maduros, es que os los comáis sin más.

Para que maduren por igual, se colocan extendidos, sobre la parte del tallo, y sin que se toquen entre sí.

Las más variedades más consumidas son:

  • Tomate canario, bastante rojo y redondo, de sabor agridulce.
  • Tomate, en rama, de tamaño pequeño y piel fina, no se deteriora rápido.
  • Tomate de pera, apropiado para elaborar conservas, por su sabor y aroma.
  • Tomate cherry, tiene un sabor afrutado y se utiliza para decorar platos y ensaladas.
  • Tomate verde, de color poco intenso, tiene una pulpa dura, es apreciado para ensaladas.
  • Tomate raf, muy pulposo y una de las variedades más codiciadas por los gourmets.

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